
En el episodio anterior comenté que muchas veces tenemos la necesidad de responder a aquellos que sabemos que nos quieren dañar, sea un fraude, extraer información, etcétera.
Quiero dejar claro que esto no tiene que ver con que algunas personas sean más inteligentes que otras, más bien es como funciona nuestro cerebro. No se responde en la mayoría de los casos por ingenuidad, esta reacción es más bien, humana.
Así podemos enunciar dichos comunes como:
- «Yo solo quería decirle sus verdades.»
- «Solo quería corregirlo.»
- «No podía dejar pasar esa mentira.»
- «Quería demostrarle que conmigo no podía.»
Todos esos pensamientos parecen racionales, pero detrás de ellos trabajan mecanismos psicológicos muy estudiados. Y los maleantes saben esto muy bien.
Tu eres el producto
La era de querer venderte se está desvaneciendo y lo que ahora se percibe como de alto valor es la forma en la que reaccionas.
Porque, cuando respondes estos malhechores pueden confirmar aspectos como que:
- Existe una persona detrás de esa cuenta.
- Que si lees los mensajes.
- Que además ¡respondes!
- Que puede ser viable involucrarte emocionalmente.
- Y, finalmente, que vale la pena volver a contactarte por todo lo anterior.
En algunos casos, dependiendo de lo que estén buscando incluso pueden medir:
- El tiempo de respuesta.
- Tu nivel de enojo.
- Tu nivel de curiosidad.
- Tu persistencia.
- Tus horarios de conexión.
Y. dependiendo del nivel de daño o tipo de manipulación que estén buscando, todos estos factores juegan una parte importante de la información que usarán contra ti.
¿Por qué sentimos la necesidad de responder?
Porque en esencia, la mayoría de las personas, son buenas y tienen la necesidad de corregir una injusticia, o algo que no ven bien. Muchos piensan, por ejemplo, que “no pueden dejar que engañen a otros” y esto se debe en buena medida a que nuestro cerebro interpreta el fraude como una amenaza de grupo, lo que causa como efecto que sintamos la obligación moral de intervenir.
Y, cuando esto sucede, el atacante obtiene exactamente lo que quería: tu atención. Y esa atención, se puede dividir en diferentes situaciones:
Necesidad de demostrar inteligencia
Aquí se trata del «A mí no me engañas.» Tu ego busca demostrar superioridad y así se puede ver como el atacante no necesita engañarte, le basta con que interactúes.
Necesidad de tener la última palabra
Esto es una reacción muy humana. Muchas personas sienten ansiedad si la conversación termina sin responder, en esencia el silencio parece derrota cuando en la realidad suele ser la mayor victoria.
Curiosidad
Tu buscas “ver hasta dónde llega” pero hay un problema, precisamente ellos también quieren ver hasta dónde llegas tú.
Búsqueda de entretenimiento
En este caso las personas que contestan solo lo hacen, según ellos, para burlarse. Creen que están jugando. Pero en muchos casos son ellos quienes están siendo analizados cuidadosamente.
Reactancia psicológica
Esto sucede cuando alguien intenta manipularte. Tu cerebro responde: «A mí nadie me controla.» Y justamente por eso respondes. Los atacantes saben esto y así te expones con ellos.
Sesgo de reciprocidad
Estas son las personas a las que si alguien les escribe sienten una necesidad imposible de controlad de contestarles. Los estafadores conocen perfectamente esa forma de ser de ciertas personas y la explotan ilimitadamente.
Necesidad de pertenecer
Esto sucede especialmente en redes sociales, donde si todos opinan, yo también. Y así, sin darte cuenta, alimentas el algoritmo.
Cómo utilizan la IA para aumentar tus probabilidades de responder
Antes los maleantes eran los principales responsables del envío de mensajes masivos.
Hoy todo se ha sofisticado:
- Analizan tu perfil.
- Tu profesión.
- Tus publicaciones.
- Tus fotografías.
- Tus gustos.
- Tus horarios.
- Tu lenguaje.
Y de esta forma con su malicia y la ayuda de la IA es posible personalizar el anzuelo que te mandan para que parezca escrito exclusivamente para ti.
El costo de responder
No siempre la motivación es tu dinero.
Puede ser también:
- Tu tiempo.
- Aumentar tu estrés.
- Obtener información.
- Detectar tu perfil psicológico.
- Entrenar al algoritmo.
- Confirmar que existes.
Todo esto se vuelve de mucho valor porque será posible manipularte, entender tu tren de pensamiento y llegar a hacer algo que en principio es indetectable a “simple vista”.
¿Cómo romper la estrategia de los maleantes?
En principio y lo más común es simplemente no responder.
Seguido y complementario a no responder por igual:
- No compartir.
- No discutir.
- No insultar.
- No explicar.
- No corregir públicamente cuando el objetivo es únicamente provocar.
En esta época es muy importante entender que ignorar también es una decisión inteligente.
Conclusión
La mayoría cree que responde porque tiene “el control”.
En realidad, respondió porque alguien logró controlar primero su emoción.
Con esto en mente, lo siguiente más importante es evitar realmente de forma directa lo que este tipo de malhechores quiere: controlar y tener tu atención. En la parte 3 y final de esta serie tocaré en detalle como evitar que controlen tu atención, porque si lo logran tu vas a reaccionar y eso es exactamente lo que quieren y tenemos que evitar.