Sobrecarga cognitiva: la contaminación digital que está volviendo lentas a las empresas. PARTE 1

La sobrecarga cognitiva (en inglés “cognitive overhead”) es la saturación de la capacidad humana para procesar información, tomar decisiones y mantener claridad operativa.

Ocurre cuando la cantidad de estímulos, herramientas, prioridades y decisiones superan la capacidad de las personas de poder tener atención.

Lo común es que esto se manifiesta por interrupciones, validaciones, datos, reuniones y/o cambios constantes.

Todo esto provoca tal complejidad que crea una incapacidad para interpretar la información y ejecutar en consecuencia.

Lo irónico es que nunca habíamos tenido tantas herramientas de productividad y a la vez nunca había sido tan difícil concentrarse para trabajar.

Y es que, estar ocupado no implica generar valor, y así, una empresa saturada cognitivamente se ve muy activa, y a la vez, se vuelve más y más lenta, a tal nivel que la sobrecarga organizacional crece más que el mismo negocio.

¿Por qué sucede?

Hay varias razones que típicamente se conjuntan

  1. Exceso de herramientas. Slack, teams, WhatsApp, correo, tableros de control, CRM, ERP, BI, IA generativa y demás sistemas donde las empresas pensaron que compraron herramientas para ganar tiempo y lo que acabó pasando es dividir la atención entre todo esto.
  2. Todo es “urgente”. La idea es dar respuestas inmediatas, con disponibilidad de todo y todos de forma permanente, con hiperconectividad, buscando cada vez ciclos más y más acelerados para decidir. Lo peor es que esta “urgencia” si sucede todo el tiempo, acaba por destruir la capacidad estratégica.
  3. Información en exceso. Más y más indicadores clave de desempeño que se vuelven muy difíciles de seguir, con tableros de control que aumentan en cantidad, cuando la idea es que todo se sintetizar en uno solo, con la creación de muchos reportes que raramente revisan todos terminan por demostrar que más interpretación de datos no necesariamente provocan mejores decisiones.
  4. Complejidad organizacional. Lo anterior provoca más procesos de aprobación, involucrando a más personas que tienen más dependencias entre si que termina por requerir de un esfuerzo excesivo de coordinación llegando a la “burocracia digital”, esto es, un exceso de plataformas, contraseñas y procesos en línea.
  5. Costos no medidos de coordinación. Se dan en más juntas, necesidad de más seguimiento, sesiones solo para “alienación”, más procesos de validaciones que hacen todo más lento y más problemas para sincronizar áreas.

La deuda cognitiva: lo que provoca la sobrecarga

Así como hay deuda técnica, la cognitiva es la que sucede cada que hay una interrupción, o un proceso innecesario, o una redundancia de reportes o tableros de control, o un canal adicional o redundante para comunicar lo mismo, todo esto va provocando gastos que no se miden, pero si suman.

La forma en la que esto se refleja en las empresas es provocando mayor lentitud, o más errores, o más cansancio de los colaboradores, o, mediocridad operativa, o simplemente, mala ejecución.

Aunque no se ve una pérdida económica numérica, esto se refleja con menos claridad, velocidad y capacidad de ejecución.

En la segunda parte comento las consecuencias, costos ocultos, ejemplos y cómo la competencia puede atacarte para que tu empresa sufra de carga cognitiva.


Deja un comentario