Sobreconfianza: Problema y reto a vencer


La sobreconfianza es un exceso de actitud positiva o exceso de seguridad al evaluar algo con respecto a nuestra habilidad para hacer o entender ese algo. Normalmente se presenta en tres variantes:

  • Sobre estimación: Considerarse mejor para hacer algo de lo que realmente se es
  • Sobre posición: Considerarse superior para hacer algo al compararse con otros
  • Sobre precisión: Pensar con certeza el considerar que se conoce la verdad acerca de algo

Sucede en prácticamente todo:

  • Yo me se cuidar más que los demás cuando salgo a la calle y no me voy a contagiar por eso”
  • “Yo se manejar mejor que los demás y por eso me siento seguro”
  • “Yo soy mejor líder que mis colegas”

Y en efecto, el atributo más cercano a la sobreconfianza es la arrogancia. La forma más fácil de darnos cuenta de lo equivocado que estamos es cuando se consultan opiniones externas de personas que nos ven actuar, y consideran que ni nos cuidamos bien al salir, ni manejamos tan bien como pensamos ni son lo buenos líderes que se consideran ser.

Esto es lógico, a todos les gusta alimentar su ego, y por eso se distorsiona la realidad. Esto resulta fácil cuando no se tienen elementos cuantitativos para soportar las creencias individuales que uno tiene sobre sí mismo.

Por ejemplo, es muy fácil pensar que uno es más inteligente que los demás, pero no va a ser el mismo sentimiento si se preguntara con qué nivel de certeza se siente uno que su coeficiente intelectual o IQ es numéricamente más alto que el de otras personas con las que se está comparando la inteligencia. En pocas palabras: ser o tener elementos específicos de medición de la ejecución tiende a reducir la sobreconfianza.

Este tema es tan delicado, que considero que, para estas alturas, en la coyuntura que vivimos, la sobreconfianza, basada en nuestros sistemas de creencia individual ha causado la muerte de muchas personas.

Muchas personas que sentían en su escala de valores que se cuidaban de no contagiarse de COVID, pero, no se lavaban las manos al llegar a casa. O no usaban el tapabocas todo el tiempo, o consideraron que verse con 2 personas adicionales no era objeto de riesgo, y hoy, ya no viven por eso, por su sobreconfianza.

¿Qué hacer para poner en su lugar a la sobreconfianza? Hay ciertas acciones muy concretas:

  1. Preguntarle a otras personas. Pedirles a terceros una evaluación objetiva de lo que sentimos que hacemos muy bien. Tendemos a ser más objetivos cuando evaluamos a otras personas.
  2. Considerar lo contrario. Preguntarnos precisamente que pasa si lo que pensamos no es cierto, en qué podemos estar equivocados. Al cuestionarnos por anticipado el “¿Qué pasaría si…?” es como normalmente podemos romper la distorsión provocada por la sobreconfianza, esto es:
    • ¿Qué pasaría si le preguntas a personas cercanas si consideran que te estás cuidando bien?
    • ¿Qué sucedería si me cuestiono si en realidad no manejo tan bien como yo creo?
    • ¿Qué debo de observar si verdaderamente soy una persona con gran capacidad de liderazgo?

Y así sucesivamente.

Con estos 2 puntos considerados en conjunto podemos reducir el efecto negativo de la sobreconfianza, que daña nuestras finanzas, nuestras relaciones, y como último riesgo a considerar, nuestras propias vidas, ¿no crees?


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