
Funar a alguien significa exponer, denunciar o repudiar públicamente a una persona, empresa o institución en redes sociales o espacios públicos por una conducta, comentario o acción considerada inmoral, ilegal o reprochable. Viene del mapudungun (la lengua del pueblo mapuche), donde la palabra original funa significa «podrido» o «echado a perder».
Se popularizó a finales de los años 90 en Chile cuando agrupaciones de derechos humanos organizaban protestas frente a las casas de antiguos represores de la dictadura que no habían sido castigados por la justicia.
Hoy en día, equivale a la cultura de la cancelación o call-out en plataformas como X (Twitter), TikTok o Instagram.
Hoy cualquiera puede entrar en una crisis reputacional
Antes, para provocar una crisis reputacional necesitabas normalmente un medio de comunicación.
- Hoy basta:
- un celular;
- una captura de pantalla;
- un cliente molesto;
- un empleado;
- un comentario desafortunado;
- alguien que saque 10 segundos de un video de una hora.
Y, lo peor es que ni siquiera tiene que haber ocurrido realmente. De hoy en adelante es un hecho que imágenes, audios y videos generados o manipulados con IA agregan un nuevo riesgo para ejecutivos y empresas. Una investigación de Ponemon publicada en 2025 encontró que organizaciones ya reportaban ataques mediante imágenes y videos falsos dirigidos contra ejecutivos. Ponemon Sullivan Report
Entonces es claro que la reputación ya no depende únicamente de lo que hiciste. También depende de lo que alguien pueda hacer parecer que hiciste.
¿Por qué ahora parece que todos están siendo funados?
Siento que siempre ha existido este problema, y no es que las personas se comporten peor que antes. Al contrario, si acaso, hay más miedo a ser grabados y funados en consecuencia. No necesariamente porque hoy la gente se comporte peor. En mi opinión lo que ocurre ahora es una combinación explosiva donde:
- Todos podemos publicar.
- Todos podemos documentar.
- Todos podemos juzgar.
- Todos podemos amplificar.
Y los algoritmos de todo tipo de redes sociales tienen incentivos para enseñarnos aquello con lo que interactuamos.
Investigaciones recientes sobre Twitter/X encontraron que el ranking basado en engagement amplificaba particularmente contenido emocional y divisivo, incluso cuando los usuarios declaraban que no era necesariamente el contenido que preferían ver. DOI
En pocas palabras, las redes no necesitan determinar quién tiene razón. Necesitan determinar qué logra que sigamos mirando.
Los principales disparadores
Veo 6 casos que son los más comunes:
1. Lo que hiciste
- Maltrato.
- Discriminación.
- Abuso.
- Una acción realmente cuestionable.
Aquí la funa puede simplemente ser la consecuencia visible de un problema real.
2. Lo que dijiste
- Una broma.
- Un comentario.
- Una respuesta agresiva.
- Algo políticamente o socialmente sensible.
3. Lo que alguien entendió que dijiste
- Falta de contexto.
- Fragmentos de video.
- Capturas parciales.
Esta particularmente me molesta, pues su origen es la ignorancia de quien hace la funa. Se vuelve juez, jurado y ejecutor sin mayor problema, condenando a alguien sin razón.
4. La incongruencia
- La empresa dice una cosa y hace otra.
- El ejecutivo presume determinados valores y aparece haciendo exactamente lo contrario.
Es claro que la hipocresía percibida es un catalizador reputacional muy negativo y expansico.
5. La reacción inicial
- Contestar enojado.
- Insultar.
- Negar algo evidente.
- Culpar al denunciante.
- Amenazar.
Muchas veces aquí empieza realmente la crisis.
6. Tratar de desaparecerlo
- Borrar compulsivamente.
- Amenazar con abogados.
- Intentar censurar.
- Exigir que retiren publicaciones.
En este aspecto, hay un punto que aclara esta situación, conocido como el efecto Streisand que consiste en que al intentar ocultar determinada información puede terminar dándole mucha más visibilidad.
El momento crítico: antes de contestar
Antes de responder, hazte cuatro preguntas:
- ¿Es verdad?: ¿Qué ocurrió realmente?
- ¿Está creciendo?: ¿Son 5 personas protestando o miles compartiendo?
- ¿Quién lo está amplificando?: ¿Una cuenta marginal, clientes, empleados, influencers o medios?
- ¿A quién necesito convencer? Porque normalmente quien te está atacando no es tu verdadera audiencia.
Tu audiencia son:clientes, empleados, proveedores, socios, inversionistas, amigos y las miles de personas que no han tomado partido y solamente están mirando.
En conclusión a este respecto, te sugiero que no contestes pensando en ganar la discusión con quien te acusa. Contesta pensando en quien observa la discusión.
Lo que NO debes hacer
De manera general, por favor:
- No contestes enojado.
- No improvises hechos.
- No mientas sobre algo demostrable.
- No culpes inmediatamente a alguien más.
- No borres indiscriminadamente.
- No amenaces legalmente como primera reacción.
- No uses una disculpa redactada por relaciones públicas que evidentemente no dice nada.
- Y, sobre todo: No confundas velocidad con precipitación. Una respuesta equivocada publicada en diez minutos puede producir una crisis que todavía no existía.
Si realmente cometiste el error
Yo te sugiero empezar reconociendo el hecho, explicando y no justificando. Discúlpate de forma honesta cuando corresponda, explicando qué cambiará y en especial demostrando posteriormente que efectivamente que eso que hiciste o dijiste realmente cambió.
¿Qué pasa si la acusación es falsa?
Sentirte inocente no significa que debas contestar impulsivamente. Mis recomendaciones son:
- Guarda evidencia.
- Documenta.
- Corrige hechos concretos.
- Publica evidencia verificable cuando sea necesario.
- Evita pelear publicación por publicación.
- Centraliza tu versión.
Y especialmente:
No repitas veinte veces una acusación falsa intentando desmentirla porque puedes terminar ayudando a difundirla.
Checklist antes de publicar o responder
Antes de presionar “Publicar”, pregúntate:
- ¿Es cierto?
- ¿Es necesario?
- ¿Cómo se vería fuera de contexto?
- ¿Estaría cómodo si mañana aparece en primera plana?
- ¿Lo publicaría igual estando enojado mañana?
Y si ya estás siendo funado:
- ¿Qué pasó realmente?
- ¿Qué puedo demostrar?
- ¿Qué audiencia importa?
- ¿Responder ayudará o amplificará?
- ¿Debo aclarar, disculparme o simplemente callar?
Conclusión
En Internet no siempre gana quien tiene razón. Tampoco quien grita más. Muchas veces sale mejor librado quien entiende que proteger su reputación es diferente a ganar una discusión.
Antes nos preocupaba qué publicar en Internet. Hoy también debemos preocuparnos por cómo reaccionamos cuando Internet publica sobre nosotros.
Existe un riesgo de lo que sería una “segunda funa” La primera puede originarse por lo sucedido. La segunda aparece por cómo manejaste la primera. De allí que la prudencia y pensar en frío puede ser mejor a simplemente reaccionar impulsivamente.