Cuando tu tiempo vale más que el mío, ¿me estás robando?

Recientemente una persona conocida (que es lo que más duele) me dejó plantado en una cita. Esa cita el la sugirió en tiempo y hora después de que, la cita previa, también decidida por esa persona en tiempo y hora la canceló por igual.

En pocas palabras, canceló una vez y la segunda me dejó esperando.

En esa segunda ocasión, inocentemente le dije que ya había llegado al punto de reunión, solo para que segundos después palabras mas o menos me escribiera que me había mandado una notificación de cancelación, que, “curiosamente” llegó segundos después de haberlo contactado para decirle que ya estaba en el sitio del encuentro.

Después de todo esto, me sugirió que tuviéramos de nuevo una cita la semana que entra, y cuando pregunté qué día le quedaba bien, hasta este momento que estoy escribiendo sigo esperando la respuesta.

En esencia, en lo que me quedé pensando es que, en los negocios, respetar una agenda no habla únicamente de puntualidad. Habla de confiabilidad.

Clasificación de las personas que no se presentan a sus citas

La gente que hace esto, después de muchos años de encuentros, los clasifico de la siguiente forma:

  1. Los que tuvieron una emergencia de último momento: Sin duda es posible, y es totalmente comprensible. Eso es un triste normal para todos nosotros. En estos casos cuando menos yo soy totalmente empático, y si conozco bien a la persona hasta me preocupo genuinamente y busco entender si puedo ayudarla en algo.
  2. Los que tuvieron un tema de salud: Sea personal o de un ser querido, tiene la misma relevancia para mi que el punto anterior. Total empatía y apoyo. En estos casos, no se debe de confundir hacer esto como un pretexto porque finalmente puede llegarse a saber la verdad y allí te volverás alguien depreciable. En pocas palabras, esto debe de ser real.
  3. Los que genuinamente lo olvidaron: Muy de vez en cuando esto puede ser algo que está en la línea divisoria de la empatía a la del desprecio. Lo digo porque hay situaciones en la vida de las personas que nos provocan un estadio de descontrol total, de que la cabeza, simplemente no nos funcionó bien. Te doy un ejemplo propio: Cuando murió mi mamá, si olvidé un compromiso al día siguiente de su entierro. Se me fue por completo, y me sentí muy mal. Pero, por otro lado, esto se convertirá en desprecio, simplemente porque la noche anterior te fuiste de fiesta, o no tuviste el cuidado de ponerlo en tus pendientes.
  4. Los que viven en un desorden de agenda: Si, hay gente que simplemente no entiende sus tiempos, que permite que las citas se les empalmen, que no tienen la delicadeza de posponer o cancelar o reagendar algo tan pronto y ven un conflicto, y piensan (literalmente) con pensamiento “mágico” que todo se va a resolver o algo así… y no, todo se va a convertir en un desastre para todos los que tengan la mala suerte de tener que ver con ese tipo de personas.
  5. Los que sienten que pueden hacerte eso: Aceptan las citas, permiten que se empalmen y van posponiendo y descartando a la gente como si fueran nada para ellos. O bien, tienen una nueva prioridad y por majadería (no veo otra posibilidad) no te notifican al instante lo que ocurre.

Y, de todos estos, siento desde total empatía para el punto “1” y “2” anteriores, estoy en “neutro” para los que son el “3”, transpiro molestia con los del punto “4”, y tengo total desprecio por los del punto “5”.

Lo que sucede cuando hay una cancelación

Para hacer integral este análisis, es importante observar la reacción que tuvo la persona que nos falló en 3 dimensiones:

1. La causa. ¿Fue inevitable o perfectamente prevenible? Esta pregunta nos da claridad al hecho.

2. La recurrencia. ¿Fue una excepción o es una conducta? Con esto podemos decidir un criterio de alguien formal con alguna excepción de alguien que no ve tu tiempo como relevante.

3. La reparación. ¿Qué hizo después para reconocer y corregir el daño? En otras palabras, ¿se disculpó? ¿te contactó para reagendar? ¿lo dejó pasar como si nada hubiera sucedido?

¿Qué debería de hacerse con cada una de estas clasificaciones?

En los 2 primeros casos, como lo he comentado, es apoyar, es entender y simplemente reagendar para un mejor momento decidido por las quienes nos hayan cancelado.

En el caso 3 es identificar si es algo justificado como lo expliqué o no lo es. Si es justificado yo actuaría como en los 2 primeros casos. Si no es justificado, si buscaría entender su razonamiento, y dependiendo de ese razonamiento tomaría las acciones pertinentes.

En el caso 4 lo ideal es reconocerlos lo antes posible. Si es alguien con temas de trabajo, se tienen que tomar acciones si se trata de un interno hacia clientes, pues esto puede ser muy peligroso para los negocios. Si es algo social, yo personalmente tendería a mejor tratar con otras personas.

En el caso 5, me alejaría lo antes posible de este tipo de personas.

El significado administrativo de una cita que no sucedió

Vale la pena entender todo lo que tu perdiste cuando este tipo de cancelaciones ocurren. Y es que de cierta forma, una cita es un pequeño contrato. Cuando dos personas acuerdan fecha, hora y lugar, cada una reserva un recurso que ya no puede utilizar para otra cosa

  • Tiempo: El más preciado de los recursos no renovables.
  • Gastos: Gasolina, parquímetros o en su caso transporte público.
  • Desplazamiento: tiempo perdido en llegar y regresar del lugar.
  • Preparación: Se invirtió tiempo en lo que se iba a tratar en esa reunión.
  • Agenda bloqueada: Se dejan de tomar o hacer otras actividades que pudieron ser más redituables, así como oportunidades que no aceptaste.

¿Puede haber relación de negocios?

En los 3 primeros casos si veo alternativa. En los casos 4 y 5 no lo veo ni lo recomiendo. Si no se respeta el tiempo de las personas, todo estará lleno de fricción y malos ratos.

Así si:

  • Es en el trabajo: Dependerá de
    • Si es un nivel superior al tuyo: Dentro de la empresa, busca reportarle a alguien más, cambia de área o departamento, y si no es posible, busca otro empleo.
    • Si es un nivel igual que el tuyo: Comenta esto con tus niveles superiores haciendo énfasis en el peligro que representa tratar con ese tipo de persona. Busca la mínima interacción con este tipo de gente.
    • Si es un nivel inferior al tuyo: Hazle saber que esto no es la conducta esperada, y si no cambia, coméntalo con recursos humanos, buscando reemplazarlo a la brevedad.
  • Es con clientes y/o proveedores: En ambos casos, ninguno es de fiar. Tan malo es un proveedor, así como un cliente así. Lo ideal es sustituir al proveedor y buscar otros clientes que no sean así.

¿Puede haber relación personal?

Solo en los 2 primeros casos y dependiendo lo que sea la razón del caso 3. En los casos 4 y 5 no veo posibilidades de buenos resultados en el largo plazo.

Conclusión

Si, a veces este espacio de mi blog me sirve para hacer “catarsis”, para expresar mi inconformidad o mi molestia, pero buscando un ángulo positivo, espero esto te sirva como una llamada de atención si tu actúas comúnmente de la forma más despreciable de los puntos que he comentado. Simplemente no es correcto.

En esencia, una cancelación puede ser un accidente. La recurrencia ya es información.

Esto de la impuntualidad, del no responder cuando originalmente se te solicitó algo o en esencia el no ser responsable para con el tiempo de los demás, sean empleados, clientes, proveedores, familiares y/o amigos, te hace ser, en mi opinión ya la de muchos otros, una persona que roba. Si, tal cual, suena feo y lo es, pero hacer esto es robar.

Es robar tiempo.

Es robar costo de oportunidad.

Es robar recursos.

Pero, en especial, es presentarte como alguien que considera o ser superior, o que su tiempo vale más o es más importante que el de cualquier otro.

Y quizá por eso dejar esperando a alguien es mucho más serio de lo que parece.

Porque el tiempo que le hiciste perder no puedes disculparlo devolviéndoselo, ya se lo quitaste.


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