La clave de la interoperabilidad empresarial: Las API

API significa Application Programming Interfaces o “interfaces de programación de aplicaciones”.

Aunque el término suena demasiado técnico, puedo afirmar que, las empresas que no les presten atención a estas tecnologías en el corto plazo experimentarán una de dos cosas:

  1. Convertirse en “islas” incapaces de convivir con otras empresas, precisamente por no poder hacer transparente la interacción de sus procesos de negocio con los procesos de negocio de otros
  2. Pagar costos internos cada vez más y más elevados de desarrollos internos por no aprovechar tecnología que además de ya estar hecha y probada, permite que sus propios procesos internos sean óptimos y ágiles en su construcción y desarrollo.

¿Qué son las API y para qué sirven desde una visión estratégica?: 3 puntos concretos

En forma sencilla las API son archivos de texto plano que reflejan un estándar reconocido de manera técnica que implica un contrato. Este contrato (como cualquier otro) específica cómo debe de efectuarse y/o comportarse alguna funcionalidad para que sea coherente y en especial útil. Esto conlleva a que:

  1. Al estar definidas como un estándar se pueden intercambiar datos para actividades propias del negocio o funciones del negocio, todo esto ya acordado en su funcionalidad. En pocas palabras hay muchas personas que entenderán cómo los procesos funcionan y cómo comparten su información con otros procesos u otras aplicaciones, tanto propias del negocio como en la interacción natural de cualquier negocio con su propio ecosistema.
  2. Las API por naturaleza son “abiertas”, esto es, todo desarrollador puede emplearlas, conocerlas y hacer que sus sistemas y aplicaciones puedan comunicarse, lo cual evita que un determinado fabricante o casa de desarrollo gobierne esta importante parte de los desarrollos y sistemas, pues al ser abiertas, son públicamente empleables. No pago de regalías, derechos de autor, patentes, etcétera, las API se apoyan en estándares de industria, dando las reglas de operación e intercambio entre distintos servicios de negocios.
  3. Finalmente, permiten tener claridad en el modelo mismo del negocio, las API están pensadas en aplicaciones empresariales, en necesidades de las personas de la línea de negocio y su interacción con la tecnología. Esto como consecuencia tiene en mente que el uso de un API tiene como objetivo aportar o agregar valor al negocio.

¿Qué pasa si no se usan las API?

El resultado de su no empleo implicará:

  1. Aumento de costos operativos: Cada vez que se desee comunicar un proceso propio con el de otro negocio o empresa, sea un cliente o proveedor, habrá que empezar de cero. Esto implica lentitud, cuellos de botella para empezar a hacer negocios, y alta dependencia en las personas o empresas involucradas por ser los conocedores de la operación que se hace a modo sin respetar estándares universales para esa industria
  2. Disminución de rentabilidad: No se puede ser ágil, todo cambio es tardado y costoso y no se adhiere a mejores prácticas de la industria a la que pertenece esa empresa.
  3. Servicios de terceros en la nube desaparecen: Es prácticamente un hecho que gran parte de lo que los sistemas emplean para funcionar está en la nube, y sin las API su uso se vuelve prácticamente imposible, y si no imposible será impráctico, tardado, no actualizado y hasta con posibilidades de errores.
  4. Tu competencia te aplasta: Por el simple hecho de no poder estar operando “en vivo”, con suerte se podría trabajar en lotes, esto es, actualizando una vez al día la información, lo cual conlleva a imprecisiones, errores y falta de información estratégica
  5. Tus clientes te odian: No pueden interactuar contigo fácilmente, dependen de herramientas muy inflexibles en el mejor de los casos, o peor aún, en vez de poder comprarte u operar contigo por internet se ven forzados a ir físicamente a tu establecimiento.

¿Qué ejemplos existen de API?

Esto es lo más interesante, las API son tan populares y comunes que las obviamos.

  • Cuando consultas la cartelera de un cine desde tu celular usas una o varias API
  • Cuando quieres consultar tu saldo en el banco desde el celular, usas una o varias API
  • Cuando compras un boleto de avión, usas una o varias API
  • Si ves videos en línea, streaming, etc, usas una o varias API

Como se puede ver, un API es en estos ejemplos el “pegamento” que adhiere a tus aplicaciones con los productos o servicios de terceros.

¿Qué niveles ejecutivos deben de preocuparse por éste tema?

Es curioso como en primera línea los más directamente involucrados en las API son los estrategas de tecnología, tales como los puestos de CIO y/o CTO, pues claramente la estrategia de tecnología sistemas y aplicaciones recae en estas personas.

Sin embargo, yo veo que en la medida en la que otros puestos ejecutivos entiendan de este tema, los resultados para los negocios pueden ser exponencialmente exitosos. Aquí algunos ejemplos:

  • CFO: El simple hecho de conocer e involucrarse en observar que la empresa tenga una política de empleo y mejora de sus procesos con API habla de ahorros notables en desarrollo y mantenimiento de sistemas, de poder hacerse de mano de obra más económica por ser más popular, de agilizar los procesos internos del negocio y en paralelo todos los procesos que tengan que ver con sus clientes y proveedores, solo por dar algunos ejemplos
  • CXO: La persona encargada de la experiencia con el cliente vela la interacción con el mercado de esa empresa y justo es allí donde tener una sólida estrategia de API puede significar la preferencia del mercado ante otros competidores que no tienen este tipo de funcionalidades. Todo “fluye”, todo es más sencillo y ágil, todo es más preciso y permite el autoservicio, en cualquier lugar y en cualquier momento.

Complementos clave para las API

Es importante considerar cuando menos dos piezas clave que enriquecen y potencian el valor de las API.

Administración de las API

La primera de estas piezas tiene como función manejar el “ciclo de vida” de un API, esto es:

  • Versiones: Las API tienen múltiples versiones, algunas tendrán que operar con versiones nuevas o anteriores a su vez
  • Documentación: Parte clave para el entendimiento de cómo funciona y para qué sirve
  • Compatibilidad: Asegurarse que las API empleadas pueden gestionar su interacción con otras API a su vez
  • Desarrollo a producción: Poder administrar cuando un API se libera para que todo el mundo pueda utilizarla
  • Monetización: AL usar las API, pueden fijarse tarifas basadas en la cantidad de veces que es empleada, por dar un ejemplo.

En pocas palabras los sistemas de gestión de las API permitirán asegurar que se logren las funciones esperadas, logrando por igual hacer los cambios de forma acelerada basadas principalmente en necesidades del mercado, que es generalmente altamente cambiante y exigente. Asimismo, los sistemas de administración de las API aseguran el cumplimento de la seguridad propia de cada empresa e industria a la que esa empresa pertenece.

Estos sistemas de administración permiten centralizar todo esto de manera clara, y por ello se pueden hacer cumplir reglas del negocio establecidas para los límites del empleo de las API.

En pocas palabras, no contar con este tipo de servicios pueden provocar desde errores de operación hasta la falta de poder ganar las utilidades esperadas por el empleo de los servicios y/o productos que cada empresa ofrece.

Contenedores: clave de continuidad de negocio

Otro componente importante en el manejo de las API es todo lo que sucede de manera precisa en vivo, generalmente en ambientes de alta transaccionalidad.

Sin embargo, a veces, una aplicación puede no funcionar de manera óptima, y esto puede provocar errores en la operación.

En el pasado esta situación obligaba a detener por completo el sistema o aplicación que tenía ese problema, provocando que todos los que tenían que emplearlo, se quedaran literalmente sin servicio.

Gracias a los contenedores, el escenario anterior se ve minimizado, ya que permiten en términos sencillos “pulverizar” prácticamente cada funcionalidad y así, poder corregir solo una funcionalidad errática, permitiendo mantener la operación de todo lo demás totalmente funcional.

En esencia, esto quiere decir que es posible:

  • Operar de forma individual a cada API y de forma granular hacer alguna corrección o mejora, suspenderla o reactivarla, sin por ello parar la aplicación o sistema completo
  • Poder permitir múltiples versiones diferentes que tienen diferentes funcionalidades el poder seguir operando de manera independiente
  • Poder ofrecer a cierta clientela o segmentos de mercado específicos el tener ciertas funcionalidades, logrando reconocimiento a cierto tipo de clientes, con más o menos opciones y/o servicios
  • Esto puede incluso llegar a ser diferenciado de cliente en cliente, por ejemplo

Entre muchas otras acciones que pueden lograrse por tener un contenedor.

Conclusión

El empleo de APIs y distintas herramientas clave hoy en día no es una alternativa, es la entrada al universo de la transformación digital de los negocios, el inicio del camino en la conocida “industria 4.0”.

Seguir operando de “negocio en negocio” o “empresa en empresa” en lo referente a ponerse de acuerdo en cómo intercambiar la información es un esfuerzo inadecuado en un mundo con API, y quien siga haciéndolo así, está condenado a perder mercado y eficiencia.

En pocas palabras, el uso de una estrategia basada en API no tiene como pregunta el que se “vaya a hacer o no”, sino más bien, cuando se va a hacer, pues todo negocio debe de interactuar con su propio ecosistema, y esta es la forma óptima de hacerlo en este momento.


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