Clases en línea: la gran oportunidad para destacar


Para estas alturas he impartido más de un centenar de conferencias y sesiones por internet y facilitado varios talleres.

Asimismo, he estado muy interesado en los comentarios de alumnos, profesionales, directivos y familiares de pequeñitos que están teniendo que aprender por internet.

Lo primero que quiero comentar es lo admirable de los más desamparados en el sector de educación preescolar, primaria y secundaria en especial. Me duele.

Me duele ver en las esquinas donde hay un comercio abierto a jovencitos tratando de pescar la señal de WIFI en la calle, y me duele más cuando veo que (con toda razón) los encargados de los comercios los van corriendo porque pierden todo su ancho de banda. Es una situación imposible. Es una situación donde la sed del conocimiento se ve perseguida por un medio de acceso. De esos grandiosos jóvenes mexicanos que están esforzándose, va todo mi respeto y admiración. Sé que llegarán a ser grandes, solo por ese sobre esfuerzo.

Me duelen los alumnos que con gran esfuerzo tuvieron que adquirir una computadora de segunda mano y una cámara que mas o menos sirva. Y me duelen más los maestros que con una falta de empatía los critican por su mala conexión, o su mala calidad de video, como si pudieran hacer algo o dependiera eso de ellos. Me duele.

Me duelen todas las imágenes de profesores, maestras y maestros vocacionalmente increíbles, que con modestos recursos se inventan un escenario en la parte posterior de sus humildes viviendas. Me duelen porque debería de haber un fondo especial para darles la mejor tecnología y ancho de banda, además de un incentivo por hacer todo lo que su creatividad les permite.

Me duelen otros profesores menos favorecidos que acuden a un café internet y pagan de su bolsa para dar sus clases. Simplemente es una mezcla de admiración y respeto por su pasión al trabajo, y estoy seguro de que ese esfuerzo, algún día, de varios alumnos, existirá un recuerdo muy valioso y emotivo de esos docentes y de lo mucho que hicieron por ellos.

Sin embargo, moviéndome a instituciones con recursos, si, públicas y privadas, siento que hay mucho por hacer y por resolver.

De entrada, he constatado la mala actitud de algunos maestros que se han visto rebasados por una nueva forma de impartir el conocimiento.

Los que he visto con una mejor práctica han hecho sus materias temáticas. Incluyen concursos de corto plazo (como preguntas interactivas donde gana el que contesta primero y de forma correcta) hasta de largo plazo, donde todo el período los alumnos van juntando puntaje para ganar un premio mayor, que va desde un chocolate hasta un simbólico trofeo.

En otros casos, he visto muy bien que logran el famoso involucramiento o compenetración (en inglés “engagement”) con sus alumnos, pues les piden prender sus cámaras y les van preguntando a todos, además de hacer ejercicios y actividades frecuentes que fuerzan el diálogo.

Otros maestros han encontrado formas diferentes de lograr el objetivo, con parte del trabajo sin conexión, dando muchas referencias por internet para complementar su material de trabajo.

Pero, así como los buenos, hay maestros malos. Muy malos. Y a ellos me refiero en las siguientes sugerencias:

  1. La realidad actual demanda que cambies tu material de trabajo. Antes te podías dar el lujo de dictar, hoy eso no funciona.
  2. Debes de reescribir todo tu material de apoyo para que sea ameno, con videos, gráficas, ejercicios y/o actividades que despierten la curiosidad
  3. Debes de prender tu cámara, es mortal tener que escuchar tu voz, y si a eso vamos graba un podcast y que lo escuchen cuando quieran… ¿me explico? En línea es EN VIVO, con 2 sentidos viables, audio y video.
  4. Se que es frustrante que no todos tus alumnos se conecten, pero no sabes si es por flojos o por falta de luz, o porque sus padres no pueden pagar el internet ese mes. Se más consciente, más humano, graba la clase y repártela para que puedan verla cuando puedan verla, donde puedan verla.
  5. No vayas a alta velocidad. Lo entiendo. Lo he vivido. Le hablas a un cristal de computadora, a una pantalla de celular, pero en tu mente debes de pensar que quien está del otro lado de verdad quiere aprender y saber de tu contenido, y si tienen dudas, explícalas de una forma diferente, pues de nuevo, quieren aprender.
  6. Se abierto a dudas por chat, por correo electrónico o por teléfono. De nuevo, empatía. Si tus alumnos tienen la sed del conocimiento tu eres el que debe saciarla. Punto.
  7. Los exámenes…. Los mentados exámenes. No voy a entrar en el detalle de varias plataformas de última generación que se programan para hacer de un examen una experiencia de realidad virtual y/o de realidad aumentada. Pero quiero que entiendas que los exámenes por una plataforma de video conferencia aumentan la tensión de los alumnos mucho, mucho más. Lo primero que te exijo es que te asesores de alguien que sepa editar y redactar bien, pues he visto exámenes con preguntas incomprensibles. Y si a eso le agregas que “no hay dudas” simplemente eres una persona tirana. Si todos tienen dudas de algo igual, estás mal tu. Los exámenes no deben de ser lo que más cuenta ahora. El diálogo, el poner a la gente a hacer un ejercicio y compartir sus resultados, los trabajos extra y toda una serie de recursos pueden ser tus mejores complementos.
  8. Ten un uno a uno con cada alumno. Te vas a sorprender y conocerlos a todos y eso genera reciprocidad y respeto. No todos los maestros son iguales, y por igual los alumnos pueden ser personas fascinantes de conocer. Si los tratas uno a uno, te aseguro que van a estar más interesados en tu materia y en ti. No te van a fallar tan fácilmente. Pruébalo.

Por último, me dirijo a los planteles educativos.

  • Es el momento de invertir. En capacitación para los docentes. En una plataforma de control escolar y seguimiento de clases. En becas para alumnos que necesitan equiparse. Tu institución académica no son sus paredes. Son sus maestros y sus contenidos.
  • Una pésima práctica es dar la trillada “libertad de cátedra”. No todos los maestros son especialistas en tecnología. Establece una mejor práctica. Una sola plataforma, una forma de evaluar el conocimiento, un solo responsable de supervisar que todos usen lo mismo y lo hagan bajo ciertos estándares.
  • Asesórate de especialistas en diseño, los maestros no saben el tamaño de letra adecuado, capacítalos para hacer buenos materiales.
  • Si es necesario, cambia la forma de las horas de clase, parte para conocimiento frontal, parte para análisis de un caso, parte para ejercicios, parte para material de apoyo, en fin, dinamismo, cambios de ritmo, y eso con cada profesor de tu plantel.
  • Motiva a los profesores mejor evaluados en línea a ser imitados.

Como conclusión, me es claro. Son tiempos difíciles que nos han obligado a cambiar todo. Pero por igual, pueden ser los tiempos de mayor crecimiento y florecimiento a una nueva cultura digital educativa, donde estoy seguro de que se podrá salir más favorecido, con más habilidades y formas de actuar si verdaderamente existe la intención y la voluntad. ¿No crees?


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