La importancia de saber parar

Algunos le denominan abandono, otros renunciar y en general se le puede llamar parar o dejar de hacer algo.

Sucede en puestos de trabajo. Sucede en relaciones personales. Sucede en tratamientos médicos o estudios profesionales.

Y es que, las personas están educadas a que siempre se debe de luchar, siempre se debe de intentar y que hacer lo contrario es sinónimo de fracaso, de humillación o incluso de inutilidad.

Lejos de esto, saber cuando parar, cuando aceptar que algo está mal o ya no debe de hacerse o tolerarse o mantenerse o seguir ha resultado la mejor alternativa más frecuentemente de lo que se creería.

¿Cuándo se debe de parar?

No hay respuesta sencilla, pues depende de la situación, pero en general algunos de estos puntos suceden:

  • Ya no se disfruta hacer eso o estar en esa situación, por el contrario, es una molestia, nos cansa o drena toda la energía, nos “arranca” vida
  • El sentimiento hacia eso que se desea parar de hacer o tener es “insípido”, perdió “sabor” y gusto
  • Se siente desligamiento, más que provocar gusto provoca flojera, molestia o desinterés
  • Se va sintiendo satisfacción en el simple hecho de pensar en parar de hacerlo
  • Y a pesar de que ese algo que se desea abandonar “no es tan grave” o “no me cuesta gran cosa tolerarlo” en realidad, el suspenderlo y hacer algo nuevo y diferente SIEMPRE es algo mucho mejor, más fresco, más emocionante y con más sentido a tener una vida más plena y feliz. En pocas palabras el dicho ese de “más vale viejo por conocido que nuevo por conocer” no aplica.
  • Por último, si tienes la duda de si debes o no parar de hacer ese algo, de seguir ese algo o de mantener ese algo, es probablemente la mejor señal de que precisamente si debes de parar, abandonar o suspenderlo.

Y así vemos diversas “señales” de abandonar algo o de suspender o de parar algo:

  • En el entrenamiento deportivo el descanso o no hacer nada es la parte más importante
  • En la estrategia, saber cuando parar probablemente es la mejor de las estrategias, ahorrando tiempo, recursos, salud, etcétera, y pudiéndolos destinar a algo mejor, nuevo y diferente.
  • Somos buenos en saber cuando se debe de iniciar algo, pero nunca planeamos cuando se debe de parar algo
  • A manera de auto respeto, el saber cuando abandonar o alejarse de algo o alguien que ya no te sirve, o no te hace mejorar o no te hace feliz es lo que se debe de hacer

¿Cómo abandonar o parar algo?

En mi caso, lo que más me ha funcionado es:

  1. Definir un lapso, esto es, para tal fecha o momento o cuando se de tal situación se debe de parar por completo y acabar
  2. Empezar a diseñar antes de parar lo que se hará después para ver eso como la meta a seguir exactamente cuando se para de hacer lo que se desee abandonar
  3. Agradecer: así es, lo que mejor me ha hecho sentir cuando abandono algo, es agradecer mucho a la persona, empresa, cliente, proveedor e incluso a la cosa (si… cuando voy a tirar algo, mentalmente agradezco a ese algo lo que me ayudó o apoyó, por ejemplo) lo que hizo por mí. Más que hacerlo con molestia, lo hago con placer, pues lo prefiero a la consecuencia de seguir en esa actividad, relación o uso de ese algo o alguien.
  4. Orgullo: Me da gusto que decidí parar, no me da tristeza, fue una elección que yo hice, sin presiones.

Conclusión

Finalmente, y como conclusión, más que abandonar o parar algo, es saber cuando ya no hacer o seguir con ese algo o alguien. En los negocios he visto como seguir con un producto o servicio que fue bueno y dejó de serlo y mantenerlo porque, “fue bueno” o se le debe “lealtad” es una tontería. Vivamos el aquí y el ahora. Lo importante es como nos sentimos al hacer algo usar algo o estar con alguien y si eso no está bien, la mejor decisión es parar eso y hacer algo nuevo.


Una respuesta a “La importancia de saber parar

  1. En el 2004 me salí del que fue mi primer trabajo, me pagaban muy poco y me querían ahí 12h diarias con muchos tiempos improductivos, muchas humillaciones a mi persona, y lo que me hizo renunciar fue que ya me estaban prohibiendo ir a mi posgrado, ese día renuncié, mucha gente me dijo que eso estuvo mal, que a la persona que me humillaba la hice «ganar», pero claramente desde hace años supe que hice lo correcto, mis posteriores trabajos fueron excelentes experiencias, había respeto y con mucho mejor ingreso, el quedarme ahí me hubiera destruido.

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