Peligro: ¿Un nuevo colapso en las industrias de tecnología? (y negocios en general también)

De unos meses para acá he observado que todo lo nuevo y bueno que permite la creación de un negocio nacido 100% digital es hoy una realidad.

Desde la interacción con el cliente con un dispositivo móvil, hasta la entrega de servicios y cobros, todo, absolutamente todo puede ya ser digital.

Y así vemos empresas nuevas o “statups” emerger en ramas de tecnología financiera o “Fintech” en bienes raíces, entretenimiento, deportes y salud, en fin, prácticamente en todo.

Buena parte del beneficio de estas empresas es precisamente la gran flexibilidad que el empleo de servicios en la nube o en inglés “cloud” o bien, dicho de otra forma, el que todo, absolutamente todo pueda ser entregado como un servicio, desde el almacenamiento, la operación, las aplicaciones y el poder de procesamiento, son todos entregados como un servicio, un simple gasto que varía por consumo mes por mes.

Por consecuencia, lo que antes demandaba de una fuerte inversión inicial en infraestructura y equipamiento, en un espacio físico, en tener todo contemplado para el peor escenario en términos de capacidad, ahora es simplemente una configuración que en minutos puede hacerse para tenerlo todo: el equipo, el almacenamiento, la energía, seguridad, conectividad, electricidad e internet de la más alta confiabilidad sin siquiera ocupar espacio físico, todo por una cómoda mensualidad o incluso solo el ser cobrado cuando se consume o utiliza. Si hay variaciones en el aumento de las transacciones, se ajusta todo al instante, y luego se regresa a lo usualmente empleado.

Por si fuera poco, esta nueva generación de empresas han nacido bajo el concepto de oficina virtual, donde literalmente cada empleado trabaja desde su hogar o donde quiera y si llegan a tener que tener un espacio físico, rara vez es de estas empresas, esto es, una oficina comprada, no, lo normal es existir en un sitio de “coworking” que son oficinas totalmente acondicionadas con todos los servicios, muebles y personal pero sin ser nada de la empresa, de nuevo, mes a mes solo se paga una cuota fija y si acaso un extra por haber empleado una sala de juntas o algo equivalente.

Todo lo anterior lo detallo para llegar a esta conclusión: Estas empresas no poseen gran cantidad de activos, no tienen prácticamente nada que les pertenezca más allá de sus sistemas internos, sus algoritmos, su programación en caso de vender algún tipo de sistema o aplicación móvil, pero nada más. Su capital es meramente intelectual.

Por otro lado, los negocios hace décadas demandaban de capital inicial que casi siempre era facilitado por familiares y amigos si acaso, rara vez había financiamiento adecuado y económico por parte de las instituciones financieras formales. Para finales de la década de los años 90, la figura de los “Venture capitalists”, “VCs” o inversionistas de capital riesgo que aportaban capital a startups y empresas con un alto potencial de crecimiento y elevados niveles de riesgo a cambio de un porcentaje de la empresa, y así, un simple plan de negocios de pronto recibía millones de pesos o dólares para “arrancar” el negocio. Y, si eso pasaba entonces, hoy se ha multiplicado con creces, mediante modelos incluso de “crowdfunding” recaudando fondos en línea por perfectos desconocidos. En pocas palabras, hasta recibir dinero ya no es tan “sufrido” como antes donde de verdad te jugabas tu patrimonio en cada idea de un negocio que tenías.

Entonces… ¿Qué pasa si les va mal hoy a las empresas de este tipo? La conclusión es obvia. Pagan el mes de servicios que les corresponde y, literalmente, apagan la empresa. ¿Dudas de esto? Lee el tema de un banco: ACCENDO que, por malas prácticas, o por no poder incluso recibir más fondeo, en un segundo, literalmente, desapareció. Y en un segundo, notificó a quienes le proporcionaban sus servicios administrados que, simplemente, ya no pagarían el siguiente mes, y punto.

Conclusión: ¿qué pasa si varias de estas empresas cierran?

Para las empresas como tal, prácticamente nada, pues simplemente no son dueñas de nada. No hay gran cosa que pueda revenderse si quiebran para tratar de compensar y saldar cuentas con sus inversionistas.

Si varias de estas empresas experimentan problemas, mi sentir es que habrá un brutal efecto dominó que ahogará incluso a los mismos prestadores de servicios donde estas empresas se albergaban, pues ellos si pre invirtieron en tener la capacidad para soportar sus operaciones, apostándole al mediano plazo para empezar a ver buenas utilidades.

Y cuando varias de estas grandes empresas de servicios en la nube desaparecen, dejan de atender a otros buenos negocios que, si funcionaban, matándolos también.

Este efecto, que “mata” empresas buenas a costa de empresas que no eran dueñas de casi nada, provocaría pánico en los negocios, generaría inconformidad y peor aún, si afecta a las empresas que proveen servicios en la nube y ellas dejaran de operar, simplemente destruirían cadenas de valor completas, donde cientos de micro y pequeñas empresas desaparecerían, y cuando eso sucede se elimina la base económica de cualquier país.

Si un país se “enferma” hoy en día, el efecto se siente en el mundo entero. Así que, en mi caso, si, estoy muy preocupado de cómo esta cadena de situaciones podría, literalmente generar la siguiente “burbuja de internet”.

¿Qué hacer? Yo lo resumo en una frase que dije hace más de 20 años: “Nueva economía: sí. Mismas y viejas reglas: también”. Esto quiere decir que, por supuesto debemos de seguir adoptando y disfrutando de la nube, de las empresas que la proveen, de la facilidad para crear nuevas empresas y servicios innovadores, pero, debe por igual de haber un “escrutinio de viabilidad operativa” por parte de estos prestadores de servicios, más que solamente abrirle la puerta a quien les quiera comprar. Cuando menos, debe de haber la creación de un tipo de seguro en caso de inviabilidad operativa, o algo que comprometa a los fundadores de estas empresas con algo que les sea representativo, en caso de operar mal o sin cuidado.

No se vale que empresas que han hecho una transformación digital, que han creado algo valioso por años y simplemente han decidido las bondades de la eficiencia operativa, no se vean afectadas porque un puñado de personas que no pensaron bien su modelo los arrastren a la ruina junto con ellos. Definitivamente: no se vale.


4 respuestas a “Peligro: ¿Un nuevo colapso en las industrias de tecnología? (y negocios en general también)

  1. Totalmente de acuerdo. Incluso, déjame agregar que hoy dia no veo una regulación clara respecto de la presencia de las empresas cuando están en estas modalidades virtuales y se les pide que tengan una ubicación para ser visitados. Lo anterior se de mucho en licitaciones de Gobierno.
    Tenemos que ir ajustándonos a nuevas reglas y nuevas condiciones del mercado.

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  2. En el caso ACCENDO porque el IPAB solo puede cubrir el 99% de ahorradores si serían como 3.9 mil millones de pesos y el fondo dicen es de 46.6 mil millones?

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    1. Para fines de mi información ACCENDO en menos de un mes dejó de operar por completo, tiene muy pocos activos y a este hecho es al que me quise referir como ejemplo.

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