Liderazgo actual: Evitando evitar lo inevitable

En nuestra vida diaria tenemos típicamente dos comportamientos:

  1. No queremos saber: Obviamos, menospreciamos, evitamos ciertas actividades o acciones porque simplemente nos molestan o angustian, tales como:
    • Subirnos a la báscula
    • Hacernos un examen médico
    • No llevar el auto cuando se prende una luz en el tablero
    • Ver el estado de cuenta de la tarjeta
  2. Afrontamos y actuamos: Somos disciplinados, tenemos control de lo que debemos de hacer y cuando, sin excusas, sin distracciones, aún y cuando
    • No nos guste lo que sepamos
    • Sea desagradable el resultado
    • Implique un sobre esfuerzo

En general, prolongamos la agonía. Sabemos que tenemos que hacer algo y no lo hacemos, y todo prácticamente siempre, acaba en ser algo mucho peor al paso del tiempo, en vez de haber actuado cuando se tenía que actuar, pero ¿A qué se debe esto?

Comúnmente, este fenómeno se nombra el “efecto avestruz” donde según una falsa creencia, se dice que los avestruces entierran su cabeza en la tierra cuando perciben peligro, y su equivalencia en las personas significa que tomamos una actitud de ignorar un problema o situación, de evitar los problemas, simplemente no pensando en ellos en vez de afrontarlos. Implica en pocas palabras, preferir no revisar ni ver nada por el daño emocional que nos va a hacer, más que por evaluar las consecuencias.

De esta manera:

  • Demorar un examen médico hará que el daño sea mayor después
  • No afrontar el pago de la tarjeta de crédito ocasionará intereses moratorios mucho más graves que pagar lo mínimo y estudiar cuanto pagar
  • No llevar el auto al taller cuando hay un indicador del problema puede significar una compostura carísima en vez de un simple mantenimiento preventivo

Y aunque no es la respuesta a todo, lo peor es que, se puede consultar en internet lo que significa un fenómeno, pero por nuestra propia convicción, decidimos permanecer en la ignorancia.

Lo más curioso de todo esto es que no todos decidimos ignorar todo lo que nos es importante. Algunos ponen mucho cuidado en su salud y son muy constantes en sus estudios y medidas en tanto que esas mismas personas deciden ignorar su situación financiera.

¿Qué provoca este comportamiento? Los especialistas en la materia consideran que tiene que ver entre otros puntos:

  1. ¿Cómo nos hace sentir la información? Mientras menos nos haga sentir bien, menos lo consultamos.
  2. ¿Qué se puede hacer con esta información? Si se siente que se pueden hacer pocas cosas al respecto cuando se conoce de algo, es cuando más se evita la información, preferimos pues conocer todo aquello que podamos controlar más y desconocer todo de lo que se tiene poco control.

Y, aquí es donde se diferencia un líder de los demás.

El líder a pesar de no poder controlar una externalidad se propone ver qué curso se debe de seguir dada la gran probabilidad o certeza de que algo malo está por venir.

En pocas palabras, aún en la incertidumbre o en lo inevitable, poder

  • Planear
  • Diseñar una Estrategia
  • Tomar acciones para minimizar el impacto

Todas, son acciones que pueden hacerse, en vez de, simplemente, ver pasar las cosas, o peor aún, descartar que existen.

No hay métodos formales para enfrentar este fenómeno, pero en general, grandes líderes cuando son cuestionados de cómo tomaron una decisión difícil sobre un tema incómodo tienden a comentar que:

  1. Se cuestionan abiertamente porqué están evitando la información
  2. Anticipan el peor resultado posible, y con base en eso, prefieren tomar una acción para minimizar ese escenario
  3. Ser racionales y no emocionales, en pocas palabras, medir, diagnosticar y procesar la información en vez de enfocarse en cómo nos hace sentir esa información

Como conclusión, por más “doloroso” que sea, conocer, no ignorar, y medir lo que sea necesario siempre podrá dar mejores resultados de largo plazo que decidir arbitrariamente ignorar la información.

El líder, sea de una organización, o de si mismo, debe de afrontar este tipo de situaciones con un enfoque cuantitativo, y minimizar por ello todo lo que afecte sus sentimientos.

Fallar en hacer esto puede tener consecuencias desastrosas e inevitables, en tanto que reaccionar de forma temprana puede sacar lo mejor de nosotros y de la situación analizada, o, cuando menos, lo “menos peor” ¿no crees?


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