El arte de ser exigente: alto desempeño sin efectos colaterales

La exigencia se entiende como el establecimiento y mantenimiento de estándares altos de desempeño, calidad y resultados, impulsando a individuos y equipos a alcanzar su máximo potencial a través de metas desafiantes, disciplina y responsabilidad.

Esto se dice más fácilmente que hacerse generalmente, y por eso se ve a las personas exigentes como personas “malas”, “duras”, “inflexibles” o hasta agresivas.

¿Dónde falla la exigencia?

Cuando no se ejecuta adecuadamente la exigencia puede cubrir con las siguientes malas prácticas:

  1. Estrés y/o agotamiento: Si se exige fuera de proporción se cae en ser “micro manager” o micro administrador, esto es, estar encima de todo, con todos, en todo momento. Esto pasa de exigencia a la tiranía.
  2. Asesina la creatividad: No puede haber innovación y mucho menos invención si se busca controlar todo o peor aún, dictar como todo se tiene que hacer sin dar espacio a decidir por parte de las personas.
  3. Horrible ambiente de trabajo: La exigencia mal ejecutada puede caer rápidamente en autoritarismo, y esto siempre desmotiva a todas las personas en el trabajo, por más buena que parezca ser su cultura organizacional.
  4. Imposible retener talento: Si el nivel de exigencia no va acompañado de reconocimiento y apoyo, los mejores talentos buscarán otras oportunidades

Podríamos entonces pensar que la exigencia es una acción o habito negativo, y en mi opinión caeríamos en un grave error.

¿Cómo lograr exigencia de alto valor?

La exigencia bien gestionada, insisto, es un motor de crecimiento, productividad y logros consecutivos. La clave, en términos generales consiste en equilibrio entre alto rendimiento y bienestar del equipo. Para ello propongo los siguientes puntos:

  1. Expectativas claras: Dejar muy claro lo que se espera, como se espera el resultado y elementos cuantitativos para ir viendo en el camino que todo se está haciendo bien.
  2. Expectativas alcanzables: Mostrar con datos como se puede lograr lo que se está buscando en el tiempo, presupuesto o costo esperado.
  3. Alto rendimiento de TODOS: Es imposible ser exigente si la alta dirección o quien está exigiendo no practica en si mismo la exigencia. Quien exige debe de mostrar disciplina, ética y coherencia.
  4. Empatía: No se debe confundir ser exigente con autoritario o insensible. Es por ello importante conocer al equipo de trabajo y las características individuales de cada uno. Asimismo, se debe de ser accesible y que la gente pueda expresar sus dudas o preocupaciones sin miedo. La presión, de haberla debe ser positiva, no destructiva.
  5. Exigencia + apoyo= éxito: Para exigir, se deben de aportar los recursos necesarios, que pueden ser tiempo, material y equipo, presupuesto y todo lo que aporte a lograr la exigencia. La capacitación es importante, las personas que no saben de algo o como hacer algo no pueden ser sujetos de exigencias. Asimismo, el rol de quien exige es por tanto el de un facilitador y no el de un supervisor.
  6. Recompensas y estímulos positivos:  Es MUY importante reconocer el trabajo bien hecho. Celebrar los logros, ofrecer incentivos tangibles e intangibles son una parte de todo esto. En especial no es prudente criticar errores, emplear la retroalimentación para construir y no para desmotivar.
  7. Sentirse seguros:  El entorno debe de provocar confianza y seguridad mental. Si las personas tienen miedo de fallar nunca tomarán riesgos o acciones diferentes. Es importante desafiar las ideas establecidas por acciones nuevas, y comentar el aprendizaje de las fallas en vez de dar castigos.
  8. Cargas de trabajo lógicas:  A toda costa se tiene que evitar “quemar” a la gente con excesos de trabajo. Las cargas de trabajo pueden ser retadoras pero no inmanejables. En especial se deben de evitar las “urgencias”. (Si te interesa profundizar en “lo urgente” aquí traté ese tema)

Conclusión: Logros positivos de la exigencia

Si la exigencia se lleva a cabo con prudencia y lógica se podrán observar incrementos en los mismos estándares de calidad, se fomentará el crecimiento donde las personas bien guiadas podrán superar sus propios límites.

La productividad, por consecuencia, aumentará, esto en especial cuando se tienen objetivos claros y expectativas altas, evitando desperdicios de tiempo y recursos.

Muy en especial se reforzará la cultura de responsabilidad, donde todos saben qué se espera de ellos y se comprometen con los resultados.


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